Ser Criticado

“Amo más el examen crítico de los rectos que temo la dentellada de los impíos. Con alegría se complace la hermosa y modestísima caridad en aceptar la sencillez de la mirada colombina, mientras evita la cauta humildad el diente canino y embota la sólida certeza el filo del error. Prefiero ser criticado por un cualquiera que alabado por el que yerra o adula. No teme la crítica el enamorado de la verdad, pues o se censura como adversario o como amigo. Si el enemigo insulta, se ha de tolerar; si yerra el amigo, se le ha de adoctrinar, y si enseña, ha de ser escuchado” (La Trinidad 2, 1, 1)


Trinidad, Único Dios

“Por lo cual, con la ayuda del Señor, nuestro Dios, intentaré contestar, según mis posibles, a la cuestión que mis adversarios piden, a saber, que la Trinidad es un solo, único y verdadero Dios, y cuan rectamente se dice, cree y entiende que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son de una misma esencia o substancia” (La Trinidad I, 2, 4).




Contemplación de las Criaturas

“Era nuestra intención adiestrar al lector en la contemplación de las criaturas, con el fin de que pudiera conocer a su Hacedor; y en nuestra búsqueda llegamos hasta la imagen de Dios, que es el hombre, en lo que tiene de más noble sobre los animales, es decir, su razón o inteligencia y cuanto pueda enunciarse del alma racional e intelectiva, siempre que pertenezca a esa realidad que llamamos mente o ánimo” (La Trinidad 15, 1, 1).


Que Dios sea Trinidad

“Que Dios sea Trinidad es lo que debemos probar, no sólo a los creyentes, fundados en la autoridad de la Escritura, sino incluso, si ello es posible, a los hombres de inteligencia despierta, apoyados en argumentos de razón. Dije si ello es posible; el por qué lo indicará mejor nuestro razonar a lo largo de la discusión” (La Trinidad 15, 1, 1).

Fe en el Mediador

“Y si el último día de esta vida le sorprende a uno en el progreso y crecimiento, conservando viva su fe en el Mediador, será conducido a presencia de aquel Dios que él honró, para recibir de El su perfección, y será recibido por los santos ángeles, volviendo a tomar al fin de los siglos su cuerpo, ahora incorruptible, no con destino a la gehena, sino a la gloria. Entonces la semejanza de Dios será perfecta en esta imagen, cuando haya lugar la visión perfecta de Dios” (La Trinidad 14, 17, 23).

Trinidad Soberana

“Se la recuerda por la memoria, se la contempla por la inteligencia y se la abraza por amor, descubriendo así la imagen de la trinidad soberana. Todo cuanto alienta y vive en el hombre ha de referirse al recuerdo, a la visión y amor de esta Trinidad excelsa, para deleite, contemplación y recuerdo” (La trinidad 15, 20, 39).