Contemplación de las Criaturas

“Era nuestra intención adiestrar al lector en la contemplación de las criaturas, con el fin de que pudiera conocer a su Hacedor; y en nuestra búsqueda llegamos hasta la imagen de Dios, que es el hombre, en lo que tiene de más noble sobre los animales, es decir, su razón o inteligencia y cuanto pueda enunciarse del alma racional e intelectiva, siempre que pertenezca a esa realidad que llamamos mente o ánimo” (La Trinidad 15, 1, 1).


Que Dios sea Trinidad

“Que Dios sea Trinidad es lo que debemos probar, no sólo a los creyentes, fundados en la autoridad de la Escritura, sino incluso, si ello es posible, a los hombres de inteligencia despierta, apoyados en argumentos de razón. Dije si ello es posible; el por qué lo indicará mejor nuestro razonar a lo largo de la discusión” (La Trinidad 15, 1, 1).

Fe en el Mediador

“Y si el último día de esta vida le sorprende a uno en el progreso y crecimiento, conservando viva su fe en el Mediador, será conducido a presencia de aquel Dios que él honró, para recibir de El su perfección, y será recibido por los santos ángeles, volviendo a tomar al fin de los siglos su cuerpo, ahora incorruptible, no con destino a la gehena, sino a la gloria. Entonces la semejanza de Dios será perfecta en esta imagen, cuando haya lugar la visión perfecta de Dios” (La Trinidad 14, 17, 23).

Trinidad Soberana

“Se la recuerda por la memoria, se la contempla por la inteligencia y se la abraza por amor, descubriendo así la imagen de la trinidad soberana. Todo cuanto alienta y vive en el hombre ha de referirse al recuerdo, a la visión y amor de esta Trinidad excelsa, para deleite, contemplación y recuerdo” (La trinidad 15, 20, 39).

Se Gozan Dentro

“No vagan fuera, no peregrinan; se gozan dentro, dentro alaban, dentro son bendecidos; no paren dentro, porque no engendran ya a nadie. Son hijos, son santos. Estos hijos santos, alabando y gozándose, son engendrados y dados a la luz por la madre caridad, y son encerrados, habiéndolos congregado la caridad. Oye a la caridad que los engendra. Dotado de ella el apóstol San Pablo, mostrando no sólo un corazón paterno, sino materno también para con los hijos, dice: Hijuelos míos, a los que de nuevo doy el ser. Cuando Pablo les daba el ser, se lo daba la caridad; cuando la caridad les daba el ser, se lo daba el Espíritu de Dios” (Comentario al salmo 147, 14). 

Ciudadanos de otra Ciudad

"Aunque es verdad que no tenían la verdadera piedad hacia el Dios verdadero, piedad que hubiera podido conducirlos también, con una religión salvadora, a la eterna ciudad. Pero por lo menos guardaban cierta probidad en su clase, la suficiente para constituir, aumentar y conservar la ciudad terrena. Así mostró Dios en el opulento y célebre Imperio romano cuánto valen las virtudes civiles aun sin la religión verdadera, para que se entendiese que si la religión verdadera se une a ellas, constituye a los hombres en ciudadanos de otra ciudad, cuyo rey es la verdad, cuya ley es la caridad, cuya norma es la eternidad" (Carta 138, 3, 17).


Gracias a Dios

"Estos también se atreven a ultrajarnos, porque los hermanos, al darse de cara con los hombres, los saludan diciendo: A Dios gracias. ¿Qué significa—dicen—Deo gratias, a Dios gracias? ¿Tan romo eres que no sabes lo que quiere decir a Dios gracias? El que dice a Dios gracias, da gracias a Dios. Ve si no debe el hermano dar gracias a Dios cuando ve a su hermano. ¿Por ventura no existe motivo de congratulación cuando se encuentran los que moran en Cristo?" (Comentario al salmo 132, 6).

La Discordia

"Porque en la discordia no bendices al Señor. Sin razón dices que tu lengua alaba a Dios si el corazón está callado; con la boca bendices y con el corazón le maldices... ¿Por ventura son palabras mías? Aquí se señaló a algunos. Bendices a Dios cuando oras, y, prosiguiendo en tu plegaria, maldices a tu enemigo. Pero atiende; esto es lo que oíste del Señor: Amad a vuestros enemigos. Si obras, y amas a tu enemigo de suerte que ores por él, allí ordenó Dios su bendición, y tendrás allí la vida por el siglo, es decir, eternamente" (Comentario al salmo 132, 13).

Servir a Dios con Fe

 

"Se dice que están en pie los que perseveran en sus preceptos, los que sirven a Dios con fe no fingida, con esperanza firme y con caridad sincera; los que honran a su Iglesia y no escandalizan con su mal vivir a los que quieren venir a ella y encuentran en el camino piedras de tropiezo. Luego los que estáis en la casa del Señor, alabad el nombre del Señor. Sed agradecidos; estabais fuera, y ahora ya estáis dentro. ¿Os parece poco estar en donde debe ser alabado el que os levantó de la postración y os hizo estar en su casa y conocerle y alabarle? ¿Por ventura es un pequeño beneficio el que estemos en la casa del Señor?" (Comentario al salmo 134, 2).

Común Sociedad

"Que Él no convierta en luto el gozo que solía tener por vosotras entre tantos escándalos en que el mundo abunda. Solía yo consolarme pensando en vuestra numerosa comunidad, casto amor y casta vida, generosa gracia de Dios que os fue otorgada para que no sólo desdeñaseis las bodas carnales, sino que eligieseis el habitar en común sociedad en una casa, teniendo una sola alma y un solo corazón en Dios" (Epístola 211, 2).

Ser Sincero


"A veces es arriesgado decir lo que sientes, penoso no decirlo y dañoso decir lo que no sientes. ¿Qué hacer cuando no oculto mi juicio respecto a puntos que no apruebo en las palabras o escritos de los que están dentro de la Iglesia... creyendo que eso es propio de la libertad de la caridad fraterna, y luego se imaginan que lo hago, no por benevolencia, sino por envidia? ¡Cuánto se peca contra mí! Asimismo, ¡cuántos otros reprenden mis opiniones, y sospecho que quieren herirme más bien que corregirme! ¡Cuánto peco contra los otros! Sin duda de aquí se originan con frecuencia enemistades entre personas amigas" (Carta 95, 4).


Caridad Fraterna

"Habla de la misma caridad y la recomienda. Por tanto, quien posea la caridad fraterna y la posea ante Dios, donde él ve, e interrogado su corazón con examen imparcial no le responda otra cosa sino que en él existe la raíz auténtica de la caridad de la que brotan los buenos frutos, tiene confianza ante Dios. Ése recibirá de Él todo lo que le pida, porque guarda sus mandamientos" (Comentario a la carta de Juan 6, 4).