Buscadores de Dios
Centro de Espiritualidad Agustiniana
Monasterio de Santa María de la Vid
Los Perfectos
Deleitable y Bueno
Ser Criticado
“Amo más el examen crítico de los rectos que temo la dentellada de los impíos. Con alegría se complace la hermosa y modestísima caridad en aceptar la sencillez de la mirada colombina, mientras evita la cauta humildad el diente canino y embota la sólida certeza el filo del error. Prefiero ser criticado por un cualquiera que alabado por el que yerra o adula. No teme la crítica el enamorado de la verdad, pues o se censura como adversario o como amigo. Si el enemigo insulta, se ha de tolerar; si yerra el amigo, se le ha de adoctrinar, y si enseña, ha de ser escuchado” (La Trinidad 2, 1, 1)
Trinidad, Único Dios
“Por lo cual, con la ayuda del Señor, nuestro Dios, intentaré contestar, según mis posibles, a la cuestión que mis adversarios piden, a saber, que la Trinidad es un solo, único y verdadero Dios, y cuan rectamente se dice, cree y entiende que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son de una misma esencia o substancia” (La Trinidad I, 2, 4).
Contemplación de las Criaturas
“Era nuestra intención adiestrar al lector en la contemplación de las criaturas, con el fin de que pudiera conocer a su Hacedor; y en nuestra búsqueda llegamos hasta la imagen de Dios, que es el hombre, en lo que tiene de más noble sobre los animales, es decir, su razón o inteligencia y cuanto pueda enunciarse del alma racional e intelectiva, siempre que pertenezca a esa realidad que llamamos mente o ánimo” (La Trinidad 15, 1, 1).
Que Dios sea Trinidad
Fe en el Mediador
“Y si el último día de esta vida le sorprende a uno en el progreso y crecimiento, conservando viva su fe en el Mediador, será conducido a presencia de aquel Dios que él honró, para recibir de El su perfección, y será recibido por los santos ángeles, volviendo a tomar al fin de los siglos su cuerpo, ahora incorruptible, no con destino a la gehena, sino a la gloria. Entonces la semejanza de Dios será perfecta en esta imagen, cuando haya lugar la visión perfecta de Dios” (La Trinidad 14, 17, 23).