"Porque en la discordia no bendices al Señor. Sin razón dices que tu lengua alaba a Dios si el corazón está callado; con la boca bendices y con el corazón le maldices... ¿Por ventura son palabras mías? Aquí se señaló a algunos. Bendices a Dios cuando oras, y, prosiguiendo en tu plegaria, maldices a tu enemigo. Pero atiende; esto es lo que oíste del Señor: Amad a vuestros enemigos. Si obras, y amas a tu enemigo de suerte que ores por él, allí ordenó Dios su bendición, y tendrás allí la vida por el siglo, es decir, eternamente" (Comentario al salmo 132, 13).
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