Alegra mi Alma

"Pero qué, ¿hemos de desesperar del género humano y hemos de decir que ya ha de ser condenado todo hombre a quien orando se le hubiese introducido furtivamente algún pensamiento y le hubiese interrumpido su oración? Si dijésemos esto, hermanos, no veo qué esperanza ha de subsistir. En fin, como tenemos la esperanza puesta en Dios, ya que es grande su misericordia, digamos: Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, ¡oh Señor!, elevé mi alma. ¿Cómo la elevé? Como pude; como me ayudaste tú; como pude contenerla cuando huía. Se apartó de ti porque cuantas veces te presentaste ante mí, y juzga que habla Dios, pensaste tantas cosas vanas y superfluas, que apenas me dirigiste una oración fija y constante. Porque tú, ¡oh Señor!, eres suave y afable: eres afable  tolerándome. Por enfermedad decaigo; cura y permaneceré; consolida  me afianzaré. Hasta tanto que hagas esto, me toleras porque eres suave, ¡oh Señor!, y afable" 
(Comentario al salmo 85, 7).    

Sigue Perdonando

"Veamos cuánto haya perdonado y lo que sigue perdonando. Los introdujo en la tierra de promisión y conservó aquella nación hasta que, matando a Cristo, se encadenaron con el mayor de todos los crímenes; y, a pesar de haberlos despojado del reino y diseminado por todas las naciones gentiles, sin embargo, no los destruyó, sino que permanece el mismo pueblo, conservado por la sucesión de los hijos, llevando como Caín un signo para que nadie le mate, es decir, para que nadie le destruya por completo. Ved cómo se cumple lo que se dijo: El es misericordioso, y perdonará sus pecados y no los destruirá. Y con frecuencia refrenó su ira y no desfogó toda su cólera. Si hubiera desfogado contra ellos toda su cólera, no quedaría nada de aquella nación. Así Dios, a quien se canta la misericordia y el juicio, por su misericordia hace salir en este mundo el sol sobre buenos y malos; y, al fin del siglo, por su juicio, separando a los malos de su eterna luz, les castiga con eternas tinieblas" 
(Comentario al salmo 77, 22).    

Paciencia y Misericordia

"Pero El es misericordioso, y perdonará sus pecados y no los destruirá. Y con frecuencia refrenó su ira, y no dio rienda suelta a toda su cólera. Y se acordó que son carne; soplo que pasa y no vuelve. Por estas palabras muchos se prometen la impunidad debido a la divina misericordia aun cuando perseverasen en ser tales cual se describe lo es esta generación depravada y provocativa, que no enderezó su corazón y cuyo espíritu no fue fiel a Dios, con la que no  es lícito estar de acuerdo… ¿Quién no verá con cuánta paciencia de misericordia perdona a los malos, pero antes del juicio? Luego de tal modo perdonó a aquella gente, que no encendió toda su cólera para borrarla y destruirla por completo; esto aparece claramente por sus palabras y por la intercesión que hizo su siervo Moisés por los pecados de ellos, donde dice: Los destruiré, y te haré caudillo de un gran pueblo; pues Moisés intercede, hallándose preparado a ser aniquilado por ellos, en lugar de ellos, sabiendo que hacía esto delante del Misericordioso, el cual, como de ningún modo le destruiría a él, asimismo les perdonaría por él" 
(Comentario al salmo 77, 22). 

Me anticipó la misericordia

"Pero ved que le tiene por deudor San Pablo, que consiguió la misericordia y le exige la verdad. Me retribuirá, dice, el Señor en aquel día. ¿Qué te retribuirá sino lo que te debe? ¿De dónde procede el deberte? ¿Qué cosa le diste? ¿Quién le dio primero para que le retribuya? El Señor se hizo deudor no recibiendo, sino prometiendo. No se le dice devuelve lo que recibiste, sino retribuye lo que prometiste. Me erogó la misericordia, dice, para hacerme inocente, porque primeramente fui blasfemo y dañino, pero por su gracia me hizo inocente. Aquel que me anticipó la misericordia, ¿podrá negarme la deuda? Ama la misericordia y la verdad. Dará la gracia y la gloria. ¿Qué gracia? Aquella de la que él mismo dijo: Por la gracia de Dios soy lo que soy. ¿Qué gloria? Aquella de la cual él mismo escribió: Me está reservada la corona de justicia" 
(Comentario al salmo 83, 16).    

Primariamente me socorre

"¿Por qué eligió ser abatido en la casa del Señor antes que habitar en las tiendas de los pecadores? Porque Dios ama la misericordia y la verdad. El Señor ama la misericordia con la cual primeramente me socorre; ama también la verdad dando al creyente lo que prometió. Oye la misericordia y la verdad (llevadas a cabo) en el apóstol San Pablo, siendo primero Saulo perseguidor. Necesitaba la misericordia y dijo que en él tuvo lugar: Yo primeramente fui blasfemo y -perseguidor y dañino, pero alcancé misericordia para que en mí mostrase primero Cristo Jesús toda longanimidad, sirviendo de ejemplo a aquellos que habían de creer en El en orden a la vida eterna. De modo que, habiendo recibido Pablo el perdón de tantos crímenes, nadie podrá desesperar de que le serán perdonados a él cualquier clase de pecados. Aquí tienes la misericordia. Dios no quiso entonces ejercer la verdad para castigar al pecador. Con todo, si el pecador fuese castigado, ¿acaso no se daría en esto la verdad? ¿O se atrevería a decir no debo ser castigado aquel que no podría decir no pequé? Y si dijese no pequé, ¿a quién se lo diría? ¿A quién engañaría? Luego el Señor primeramente le anticipó la misericordia, y después de la misericordia le dio la verdad. Óyele ya recabando la verdad. Primeramente dice: Conseguí la misericordia yo, que anteriormente fui blasfemo y perseguidor y dañino; pero por la gracia de Dios soy lo que soy. Más tarde ya, cuando se acercaba a la pasión, añade: Combatí el buen combate, terminé la carrera, custodié la fe, por lo demás me está reservada la corona de la justicia" 
(Comentario al salmo 83, 16).

Jamás te ensoberbezcas

"El Señor obra misericordia y justicia con los que reciben agravios. La obra, hermanos, ahora, antes de que lleguemos a la renovación como la del águila, antes de que seamos saciados de bienes. Pues ¿qué acontece aquí, en esta peregrinación, en esta vida? ¿Por ventura somos abandonados? No. El Señor obra misericordias. Y ved cómo las obra: no abandonándonos en el desierto, no dejándonos en la soledad mientras no lleguemos a la patria. El obra misericordias. Pero ¿con quiénes? Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos conseguirán la misericordia. Ha poco, hermanos, lo oísteis cuando se leía el evangelio. Luego nadie piense que ha de conseguir la misericordia de Dios si él no es misericordioso. Pero oye cuál ha de ser la medida de la misericordia, no acontezca que la ejecutes con el amigo y no con el enemigo. Se dijo: Amad a vuestros enemigos. ¿Quieres ser saciado con los bienes de Dios? Encuéntrate saciado de misericordia. La completa misericordia es la perfecta misericordia. Ella es la que ama, la que honra al que le odia" 
(Comentario al salmo 102, 11).

Amad al Enemigo

"El Señor obra misericordia y justicia con los que reciben agravios. La obra, hermanos, ahora, antes de que lleguemos a la renovación como la del águila, antes de que seamos saciados de bienes. Pues ¿qué acontece aquí, en esta peregrinación, en esta vida? ¿Por ventura somos abandonados? No. El Señor obra misericordias. Y ved cómo las obra: no abandonándonos en el desierto, no dejándonos en la soledad mientras no lleguemos a la patria. El obra misericordias. Pero ¿con quiénes? Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos conseguirán la misericordia. Ha poco, hermanos, lo oísteis cuando se leía el evangelio. Luego nadie piense que ha de conseguir la misericordia de Dios si él no es misericordioso. Pero oye cuál ha de ser la medida de la misericordia, no acontezca que la ejecutes con el amigo y no con el enemigo. Se dijo: Amad a vuestros enemigos. ¿Quieres ser saciado con los bienes de Dios? Encuéntrate saciado de misericordia. La completa misericordia es la perfecta misericordia. Ella es la que ama, la que honra al que le odia" 
(Comentario al salmo 102, 11).

Obra Misericordia

"El Señor obra misericordias. Pero ¿con quiénes? Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos conseguirán misericordia. Obra con todos misericordia. ¿Qué misericordia has de hacer al justo? La que reclaman las necesidades corporales, en las cuales, si faltan por tu parte los socorros, no faltan por parte de Dios. Lo que haces te aprovecha más a ti. Das al mendigo que pasa de largo y te pide; busca también al justo para socorrerle; por El has de ser recibido en las moradas eternas, porque quien recibe al justo a título de justo recibirá galardón de justo. El mendigo te busca; tú buscas al justo. De otro se dijo: Da a todo el que te pida; y de otro: Se halle en todo momento la limosna en tus manos hasta que encuentres al justo al cual se la entregues. Si tardas en encontrarle, persiste buscando y le encontrarás. Pero ¿qué le has de dar? ¿Por ventura no te dio El más a ti? Si nosotros hemos sembrado para vosotros los bienes espirituales, ¿será gran cosa que recojamos vuestros bienes carnales?" 
(Comentario al salmo 102, 12).

Obra con Amor

"Luego, hermanos, ejerced la misericordia. No hay otro vínculo de caridad, no existe otro carro por el cual seamos llevados de esta vida a la patria. Extended la caridad hasta los enemigos; estaos seguros… Por tanto, estáte seguro siendo misericordioso y extiende el amor hasta los enemigos. A los que se hallan bajo tu gobierno castiga, corrige con amor, con caridad, atendiendo a la salud eterna, no sea que por perdonar a la carne perezca el alma. Haz esto, pues has de soportar a muchos en quienes no puedes ejercer la corrección, porque no pertenecen a tu jurisdicción. Soporta las injurias, permanece firme. Pues el Señor obrará misericordias y juicio con todos los que reciben injurias. Si te compadecieres, obrará misericordia contigo. Siendo misericordioso, aunque soportes injurias, no quedará sin merecido: Yo me vengaré y yo destruiré, dice el Señor" (Comentario al salmo 102, 14).    

Da si tienes que dar

"Haz misericordia al inicuo no como a inicuo. Al inicuo, en cuanto a inicuo, no le ampares, es decir, no se encamine tu intención y amor a proteger su iniquidad, porque está prohibido dar al pecador y acoger a los pecadores… Se dijo esto: cuando esté hambriento un individuo, si tienes de qué dar, da; si ves que se debe dar para socorrer a alguno, da. En estas circunstancias no se te entibien las entrañas de misericordia porque se te acerque un pecador, pues se te acerca un hombre pecador. Cuando digo "se te acerca un hombre pecador", pronuncio dos nombres. Estos dos nombres no han sido pronunciados en balde. Pronuncié dos nombres; uno, que es hombre; otro, que es pecador. En cuanto que es hombre, es hechura de Dios, y en cuanto que es pecador, es hechura del hombre. Da a la obra de Dios y no a la del hombre. "¿Y por qué me prohibes—dices—dar a la obra del hombre? ¿En qué consiste dar a la obra del hombre?" En dar al pecador por ser pecador, el cual te agrada por el pecado…También dice: El que recibiere al profeta, pero no sólo el que recibiere al profeta, sino a título de profeta, esto es, honrando en él el ser profeta. Por último, dice también: El que diere un vaso de agua fría a uno de estos pequeñuelos a título de discípulo, es decir, porque es discípulo de Cristo, porque es administrador de las cosas sagradas, en verdad os digo que no perderá su galardón. Luego de la manera que entiendes: El que recibiere al justo a título de justo, recibirá recompensa de justo, entiende también: El que recibiere al pecador a título de pecador, perderá el galardón" (Comentario al salmo 102, 13).    

Tener fe y amor

"Que vuestra fe vaya acompañada del amor, porque es posible tener fe y carecer de amor. No os exhorto a que tengáis fe, sino a que tengáis amor. No podéis tener amor sin fe; me refiero al amor a Dios y al prójimo. ¿Cómo puede existir éste sin la fe? ¿Cómo amará a Dios quien no cree en él? ¿Cómo amará a Dios el necio que dice en su corazón: No existe Dios? Puede darse que creas en la venida de Cristo, sin que le ames a él. Pero no es posible que ames a Cristo y no digas que ha venido" (Sermón 90, 8).

Todo es Don

"Porque he venido, ha puesto sobre mí un yugo suave. Porque da el amor, me ha impuesto una carga ligera a mí que le amo. Todo esto lo ha hecho conmigo, pero porque yo me allegué a él… ¿Por qué te hinchas y pavoneas? ¿Quieres saber que también todo eso se te ha regalado? Escucha, pues, quien llama: Nadie viene a mí si no lo atrae el Padre que me envió" 
(Sermón 30,10).