La Humildad hace la Voluntad de Dios

"La soberbia hace su voluntad, la humildad hace la voluntad de Dios. Por eso al que se llegue a mí no lo arrojaré fuera. ¿Por qué? No he venido a hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Yo he venido humilde, yo he venido a enseñar la humildad, y yo soy el maestro de la humildad. El que se llega a mí, se incorpora a mí; y el que se llega a mí, se hace humilde, y el que se adhiere a mí, será humilde, porque no hace su voluntad, sino la de Dios. Esta es la causa de que no se le arroje fuera: estaba arrojado fuera cuando era soberbio" (Comentario a Juan 25, 16).

Atendamos a Dios

"Atendamos nosotros a Dios, que manda y ayuda: manda lo que debemos hacer y ayuda para que podamos hacerlo. Pero a unos la excesiva confianza en su voluntad los ha arrastrado a la soberbia, y a otros la excesiva desconfianza en su voluntad los ha sepultado en el desaliento" (Comentario a Juan 53, 8).

Encamina tu voluntad hacia Dios

"Son rectos de corazón los que hacen en esta vida la voluntad de Dios. Es voluntad de Dios que estés sano algunas veces; otras, que estés enfermo. Si la voluntad de Dios es dulce para ti cuando estás sano y amarga cuando estás enfermo, no eres de corazón recto. ¿Por qué? Porque no quieres encauzar tu voluntad en la voluntad de Dios, sino que pretendes torcer la de Dios a la tuya. La de Él es recta; la tuya, torcida. Tu voluntad debe ser encaminada a la de Dios, no torcer la suya hacia la tuya; así serás recto de corazón" (Comentario al Salmo 35, 16).


Antepón la voluntad de Dios

"Antepón la voluntad de Dios a la tuya. Escucha, pues, lo que añade tu Creador y Maestro, que te hizo, y para enseñarte se hizo El lo que hizo: se hizo hombre aquel que hizo al hombre, y permaneciendo Dios inconmutable, cambió al hombre para mejor... Te enseñó lo que tú debes pensar, qué debes decir, a quién debes invocar, en quién debes esperar, cuya voluntad segura y divina debes anteponer a la tuya humana y flaca... Tomó sobre sí la flaqueza humana para enseñar a quien estuviese contristado y conturbado a decir: Pero no sea como yo quiero, sino como tú, Padre, quieres. Y así, anteponiendo la voluntad divina a la voluntad humana, el hombre sube de lo humano a lo divino" (Comentario a Juan 52, 3).

Informaos en la Palabra de Dios

"Creed, entended, temed, absteneos de toda obra mala; informaos en la palabra de Dios, amad que os digan lo que quiere Dios y qué promete a los que cumplen su voluntad. Y para que se realice lo que El manda, roguemos a Dios y Dios ayudará" (Sermón 77 A, 4).

Como ángeles de Dios

"Te sirven los ángeles en el cielo, sirvámoste nosotros en la tierra. No te ofenden los ángeles en el cielo, tampoco lo hagamos nosotros en la tierra. Como ellos hacen tu voluntad, hagámosla también nosotros. ¿Qué pedimos aquí sino el ser buenos? Cuando cumplimos la voluntad de Dios -sin duda alguna, él hace siempre la suya-, entonces se cumple en nosotros su voluntad" (Sermón 58, 4).

Sé amigo del Señor tu Dios

"¿Por qué lo quiso Dios? ¿Por qué lo quiso? Hasta que lo averigües, sométete a la voluntad del Señor tu Dios, haciéndote su amigo, puesto que conoces su intención. ¿Qué siervo hay tan soberbio que, si su señor le ordena que realice algo, le responde 'Por qué'? El Señor tiene cabe sí su intención: se somete a él si la cumple, si la realiza bien, si de siervo se convierte en amigo, según lo que dijo el mismo Señor: 'Ya no os llamaré siervos, sino amigos'. Quizá llegue a conocer también la intención de su señor; entre tanto, antes de conocerla, sufra de buen grado su voluntad" (Sermón 296, 7).


Lo mejor es lo que quiere Dios

"Cambiad de vida y estad dispuestos todos a reconciliaros con la voluntad de Dios, porque lo mejor para el hombre es lo que quiere Dios, no lo que nosotros queremos" (Sermón 335 H, 3).

Magnificat...

GUARDA TU TESORO EN ELCIELO

"He aquí que conoces ya la voluntad de tu Señor, que quiere que guardes tu tesoro en el cielo; tú, al guardarlo en la tierra, te haces merecedor de los azotes con tu acción. Y, cuando eres azotado, blasfemas, murmuras y osas decir que tu Señor no debió hacer contigo lo que está haciendo. ¿Debías hacer tú, siervo malo, eso que estás haciendo?" (Sermón 296, 11).

CONOCES LO QUE DEBES AMAR

"Se predica el Evangelio que ya llena todo el mundo. Antes de ser predicado se desconocía la voluntad de Dios; con su predicación quedó al descubierto. Al predicarse el Evangelio, se nos dijo lo que debemos amar, lo que debemos despreciar, hacer, evitar, esperar. Todo esto lo hemos oído; en ninguna parte del mundo se desconoce la voluntad de Dios" (Sermón 296, 11).

PARA TENER CORAZÓN RECTO

"Como tenía fijo el corazón en Dios, por lo mismo era recto. Siendo Dios recto, cuando afianzas en El tu corazón, te sirve de troquel para que tu corazón sea recto. Fija, pues, tu corazón en El, y le tendrás recto" (Comentario al salmo 93, 19).