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Estoy al servicio de la Palabra

"Se han clavado en mi cuerpo las saetas del Señor. Trátase de las Palabras de Dios que traspasan el alma cuando intiman la confesión... Así pues, estas palabras son comida del que las desea; es decir, son una ayuda, pero nunca del que tiene impaciencia en el dolor. ¿Se come el pan sin sal? Como si se le preguntara: ¿Por qué dices todo esto de modo figurado? Y la respuesta es: Porque si lo dijera a título personal resultaría un plato insípido. ¿Tienen sabor las palabras vanas? Se refiere a las conversaciones frívolas de los hombres, porque las palabras de Dios son pan, pero pan celestial. Mi alma no puede estar ociosa. Al igual que el pan sin sal es inaguantable, así estoy ahora al servicio de la palabra de Dios, a tenor del texto: ¿Cómo oirán si nadie les predica? Porque estoy viendo mis alimentos malolientes como el hedor del león.Porque mis palabras son malolientes y apestan como el león, sea a causa de la soberbia que los hace jactanciosos, sea porque, al abrazar las realidades carnales, los que se gozan de sus propias palabras apestan como el león"

(Anotaciones a Job, 6).

La Escritura dice Verdad

"No hagáis caso de las sugerencias del diablo, que dice: "Si fueses justo, ¿no te enviaría pan el Señor por un cuervo como se lo envió a Elías? ¿Cómo se cumple lo que leíste: Jamás vi al justo desamparado ni a su estirpe pidiendo pan? Tú responde al demonio: La Escritura dice verdad: Jamás vi al justo abandonado ni a su estirpe buscando pan, porque tengo un pan que tú desconoces. ¿Qué pan? Oye al Señor:No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. ¿Creéis que es pan la Palabra de Dios? Si no fuese pan la Palabra de Dios, por la que fueron hechas todas las cosas, no diría ella misma: Yo soy pan vivo que bajé del cielo. Luego aprendiste a responder a tu tentador en las apreturas del hambre"
(Comentario al salmo 90, s.2, 6).

Es pan para la mente

"¿Qué significa, por tanto, Danos hoy nuestro pan de cada día? Vivamos de tal modo que no seamos apartados de tu altar. También la palabra de Dios, que día a día se os explica y en cierto modo se os reparte, es pan de cada día. Y del mismo modo que los vientres tienen hambre de aquel pan, así las mentes la sienten de éste. También este lo pedimos sin añadir nada más; en el pan de cada día se incluye cuanto es necesario en esta vida para nuestra alma y para nuestro cuerpo"
 (Sermón 58, 5).

El pan cotidiano

"Existe otro pan cotidiano: el que piden los hijos. Es la palabra de Dios que se nos ofrece día a día. Nuestro pan es cotidiano: con él viven las mentes, no los vientres. Es necesariotambién para nosotros, que trabajamos ahora en la viña; es alimento, no recompensa. Dos cosas debe al jornalero quien le arrienda para trabajar en la viña: el alimento para que no decaiga, y la recompensa de que se alegre.Nuestro alimento cotidiano en esta tierra es la palabra de Dios que se distribuye siempre a las iglesias; nuestra recompensa, posterior al trabajo, se llama vida eterna"
 (Sermón 56, 10).

Al tercer día resucitó

“Vino Cristo a nuestras miserias: sintió hambre, sed, se fatigó, durmió, hizo cosas maravillosas, sufrió males, fue flagelado, coronado de espinas, cubierto de salivas, abofeteado, crucificado, traspasado por la lanza, colocado en el sepulcro; pero al tercer día resucitó, acabada la fatiga, muerta la muerte. Tened vuestros ojos fijos en su resurrección, puesto que el Señor ha engrandecido a su santo, de modo que lo resucitó de entre los muertos y le otorgó en el cielo el honor de sentarse a su derecha… ¿Qué encontró él en la región de tu muerte? Pon atención: viniendo de otra región, aquí no halló más que lo que abunda aquí: fatigas, dolores, muerte: ve lo que tienes aquí, lo que abunda aquí. Comió contigo de lo que abundaba en la despensa de tu miseria. Aquí bebió vinagre, aquí tuvo hiel. He aquí lo que encontró en tu despensa. Pero te invitó a su espléndida mesa, la mesa del cielo, la mesa de los ángeles, en la que el pan es él mismo. Al descender y encontrar tales males en tu despensa, no sólo no despreció tu mesa, sino que te prometió la suya” 
(Sermón 231, 5).

Muerto nos alimenta

“De esta manera, Cristo mismo, figurado en el cordero, manifestado en su ser hombre, les dio muerte a ellos ya saciados, y muerto nos alimenta a nosotros. Y todavía sus hijos, eructando la vieja levadura de sus padres por habérseles indigestado la vanidad, continúan gloriándose de los panes ácimos, sin comprender que aquel alimento, libre de la vieja levadura, significa la vida nueva, que, prefigurada en el tipo, se revela en Cristo” 
(Sermón 229 C, 1).

La Palabra de Dios es Pan


"Pan es también la palabra de Dios que cada día se nos predica. No deja de ser pan por el hecho de que no lo sea para el vientre. Una vez pasada esta vida, no buscaremos el pan que busca quien tiene hambre, ni recibiremos tampoco el sacramento del altar, porque allí estaremos con Cristo, cuyo cuerpo recibimos; ni tampoco se nos dirán estas palabras que yo estoy diciéndoos, ni se leerá el códice cuando veamos a la misma Palabra, al Verbo de Dios, por quien fueron hechas todas las cosas, de quien se alimentan los ángeles, por quien son iluminados. El hace sabios a los ángeles, quienes no buscan palabras que solo expresan sus significados mediante rodeos, sino que beben la única Palabra, el único Verbo, del cual una vez llenos, rompen en alabanzas, en alabanzas que no cesarán"
 (Sermón 59,6).