Endereza tu corazón a Dios

        "¿Quiénes son los rectos de corazón? Los que quieren lo que Dios quiere... Endereza tu corazón y dirígele a Dios, porque el Señor se compadeció de los débiles. Ve en su cuerpo, es decir, en su Iglesia, a los enfermos, que primeramente intentaron seguir su voluntad; pero, al ver que la voluntad de Dios era otra distinta a la suya, se encaminaron y dirigieron su corazón a aceptar y seguir el querer de Dios. No pretendas encauzar la voluntad de Dios a la tuya, sino endereza la tuya hacia Dios. La voluntad de Dios es como una regla. Mira, piensa que torciste tu regla. ¿De qué te valdrás para enderezarla? La de Dios permanece intangible; es una regla inmutable. Mientras hay una regla inalterable tienes un medio de enderezar y corregir tu deformidad, tienes un medio de alinear lo que en ti está torcido. Pero ¿qué quieren los hombres? Poco es que tengan torcida su voluntad; pretenden aun más, quieren torcer la voluntad de Dios según tienen ellos torcido su corazón, para que así haga Dios lo que ellos quieren, siendo así que ellos deben hacer lo que Dios quiere" (Comentario al salmo 93, 18).

Querer lo que Dios quiere

"Se dice del hombre que tiene corazón recto cuando quiere todo lo que Dios quiere. Atended. Ora un individuo para que no le sobrevenga algo; ora y no se le impide. Ore cuanto pueda. Pero, si le sobreviene algo contra su querer, se someta a la voluntad de Dios, no se oponga al sublime querer... Luego, si el corazón recto va en pos del querer de Dios, el depravado se opone a El" (Comentario al salmo 100, 6).

Hagamos la voluntad de Dios

"El Maestro, pues, de la humildad ha venido, no a hacer su voluntad, sino la voluntad del que le envió. Lleguémonos a Él introduzcámonos en Él e incorporémonos a Él para que tampoco hagamos nosotros nuestra voluntad, sino la voluntad de Dios" (Comentario a Juan 25, 18).

Ordena tus amores...

La búsqueda de Dios es un proceso que implica ordenar el Amor, amar más lo que más debe ser amado, amar menos lo que menos debe ser amado, amar igualmente lo que de un mismo modo debe ser amado


Se convirtieron en adoradores

"¿Qué decir de los desdichados judíos que mostraron el testimonio de la profecía a los magos, que preguntaban por Cristo, y les indicaron la ciudad de Belén? Fueron semejantes a los constructores del arca de Noé: dieron a los otros con qué escapar del diluvio y ellos perecieron en él; semejantes a las piedras miliarias: mostraron el camino sin poder andarlo ellos... Los que preguntaron, lo oyeron y se fueron; los doctores lo dijeron, y se quedaron; separados por los distintos afectos, unos se convirtieron en adoradores y otros en perseguidores" (Sermón 373, 4).


Gran Misterio

"A través de estos cielos tronó el artífice y morador de los cielos; trueno que asustó al mundo, y he aquí que ya cree. ¡Gran misterio! Yacía todavía en el pesebre, y ya guiaba a los magos desde oriente. Escondido en un establo, era reconocido en el cielo, para que, reconocido en el cielo, se manifestase en el establo y este día recibiese el nombre de Epifanía, que puede traducirse por 'manifestación'. Al mismo tiempo muestra su excelsitud y su humildad, para que quienes le buscaban hallasen en un estrecho establo al que los cielos abiertos mostraban con las señales de los astros; para que, aunque inválido por sus miembros infantiles y envuelto en pañales de niño, fuese adorado por los magos y temido por los malos" (Sermón 200, 1).


VINIERON DE CERCA O DE LEJOS PARA ADORAR


"Se nos dice que en este día adoraron al Señor los magos, advertidos por la aparición de una estrella que iba delante guiándoles. En el mismo día en que él nació vieron la estrella en el oriente, y reconocieron quién era aquel cuyo nacimiento se les había indicado. Desde aquel preciso día hasta el de hoy estuvieron en camino, aterrorizaron al rey Herodes con su proclama y se encontraron con los judíos, quienes, con la Escritura profética en la mano, les respondieron que Belén era la cuidad en que había de nacer el Señor. Teniendo la misma estrella por guía, llegaron luego hasta el mismo Señor, y, cuando les fue mostrado, lo adoraron, le ofrecieron oro, incienso y mirra, y regresaron por otro camino. En el mismo día de su nacimiento se manifestó a unos pastores advertidos por los ángeles, y en el mismo día, lejos, en el oriente, recibieron el anuncio los magos a través de una estrella, pero solamente en esta fecha fue adorado por ellos. Toda la Iglesia de la gentilidad ha aceptado celebrar con la máxima devoción este día, pues ¿qué otra cosa fueron aquellos magos sino las primicias de los gentiles? Los pastores eran israelitas; los magos, gentiles; aquéllos vinieron de cerca; éstos de lejos; pero unos y otros coincidieron en la piedra angular" (Sermón 202, 1).

SE DIGNÓ HACERSE HOMBRE


"Se dignó hacerse hombre, ¿qué más quieres? ¿O se humilló Dios poco por ti? El que era Dios se hizo hombre. Estrecho era el establo: envuelto en pañales, fue colocado en un pesebre. Lo escuchasteis cuando se leyó el evangelio. ¿Quién hay que no se admire? El que llenaba el mundo no encontraba lugar en el establo; puesto en el pesebre se convirtió en vianda para nosotros... Fíjate en el pesebre" (Sermón 189, 4).


PRESUMID DE SER HIJOS DE DIOS

"Presumid de ser hijos de Dios una vez recibido el poder serlo. Por nosotros se hizo temporal el hacedor de los tiempos; por vosotros apareció en la carne el autor del mundo; por vosotros fue creado el creador... En la tierra ha brillado una esperanza mucho más esplendorosa, hasta el punto de que al hombre terreno se le promete una vida celestial... Para hacer dioses a los que eran hombres, el que era Dios se hizo hombre" (Sermón 192, 1).

DEBILIDAD MANIFIESTA, HUMILDAD MARAVILLOSA

"El que contiene el mundo yacía en un pesebre; no hablaba, y era la Palabra. Al que no contienen los cielos, lo llevaba el seno de una sola mujer: ella gobernaba a nuestro rey; ella llevaba a aquel en quien existimos; ella amamantaba a nuestro pan. ¡Oh debilidad manifiesta y humildad maravillosa, en la que de tal modo se ocultó la divinidad! Gobernaba con el poder a la madre, a la que estaba sometida su infancia, y alimentaba con la verdad a aquella cuyos pechos le amamantaban. Complete en nosotros sus dones el que no desdeñó asumir también nuestros comienzos; háganos también hijos de Dios el que por nosotros quiso ser hijo del hombre" (Sermón 184, 3).


Tanto nos amó

"¡Qué alabanzas proclamaremos, pues, al amor de Dios! ¡Cuántas gracias hemos de darle! Tanto nos amó que por nosotros fue hecho en el tiempo aquel por quien fueron hechos los tiempos, y en este mundo fue en edad menor que muchos de sus siervos el que era más antiguo que el mundo por su eternidad; tanto nos amó que se hizo hombre el que hizo al hombre, fue creado de un madre a la que él creó, fue llevado en las manos que él formó, tomó el pecho que él llenó y lloró en el pesebre la infancia muda, la Palabra sin la que es muda la elocuencia humana. Considera, ¡oh hombre!, lo que vino a ser Dios por ti; aprende la doctrina de tan gran humildad de la boca del doctor que aun no habla. En otro tiempo, en el paraíso fuiste tan fecundo que impusiste el nombre a todo ser viviente; a pesar de ello, por ti yacía en el pesebre, sin hablar, tu creador; sin llamar por su nombre ni siquiera a su madre. Tú, descuidando la obediencia, te perdiste en el ancho jardín de árboles fructíferos; él, por obediencia, vino en condición mortal a un establo estrechísimo, para buscar, mediante la muerte, al que estaba muerto. Tú, siendo hombre, quisiste ser Dios, para tu perdición; él, siendo Dios, quiso ser hombre, para hallar lo que estaba perdido. Tanto te oprimía la soberbia humana, que sólo la humildad divina te podía levantar" (Sermón 188, 2‑3).


Obra la Justicia y tendrás Paz

"Obra justicia y tendrás la paz, para que así se besen la paz y la justicia. Si no amas la justicia, te faltará la paz. Estas dos virtudes: la paz y la justicia se aman y besas mutuamente, de tal modo, que quien obrase justicia encontrará la paz que abraza la justicia. Son dos amigas. Tú tal vez quieres tener una, y, sin embargo, no ejecutas la otra. Nadie hay que no anhele la paz, pero no todos ejecutan la justicia. Pregunta a cualquier hombre: ¿Quieres la paz? A una te responde todo el género humano: La deseo, la anhelo, la quiero, la amo. Ama también la justicia, porque la justicia y la paz son dos amigas inseparables; se besan entre sí. Si no amas a la amiga de la paz, no te amará la misma paz ni se acercará a ti. ¿Qué es de extrañar que se desee la paz? Cualquier malo la desea. Ella es una buena cosa. Pero obra justicia, porque la paz y la justicia se besan, no litigan. ¿Por qué pleiteas tú con la justicia? Ve que la justicia te dice: no robes, y no la oyes; no adulteres, y no le haces caso; no hagas a otro lo que tú no quieres soportar; no digas a nadie lo que a ti no quieres que te digan. La paz te dice: Eres enemigo de mi amiga, ¿a qué me buscas? Soy amiga de la justicia; no me acerco a cualquiera que encuentre enemigo de mi amiga. ¿Quieres poseer la paz? Obra la justicia. De aquí que otro salmo dice: Apártate del mal y obra el bien; esto es amar la justicia; y cuando te hubieres apartado ya del aml y hubieres hecho el bien, busca la paz y vete en pos de ella. Una vez ejecutado esto, no la buscarás por mucho tiempo, porque ella misma saldrá a tu encuentro para besar a la justicia" (Comentario al salmo 84, 12).