Alaba a tu Dios
"No sé por qué, cuando le sucede al hombre algún mal, va enseguida a echar la culpa a Dios, quien debería echársela a sí mismo. Cuando obras algo bueno, te alabas a ti mismo, y, cuando padeces algún mal, echas la culpa a Dios. Este es el corazón torcido y no recto. Si corriges esta torcedura y maldad, llegarás a hacer lo contrario de lo que hacías. ¿Qué hacías antes? Te alababas en los bienes de Dios y echabas la culpa a Dios en tus males" (Comentario a Juan 28, 7).
Todo es para tu bien
"Sométete a Dios, ya que es Dios; y si por ventura obró en contra de tu voluntad, no obró en contra de tu provecho. ¡Cuántas cosas hacen los médicos contra la voluntad del enfermo y, sin embargo, no actúan contra la salud!" (Sermón 15 A, 8).
Necesitas de él
"No manda nada Dios por su propio interés, sino por interés del que obedece. Por eso es verdadero Señor, porque no necesita de su siervo y, en cambio, su siervo necesita de Él" (Carta 138, 6).
Dios atiende a la utilidad
"Conviene alegrarse en el Señor de tal modo que alabemos al que únicamente no tiene nada que nos desagrade… La regla es brevísima: agrada a Dios aquel a quien le agrada Dios. Carísimos, no toméis esto por cosa insignificante. Veis cuántos disputan contra Dios y cuántos a quienes desagradan sus obras. Cuando el Señor quiere hacer algo contra la voluntad de los hombres, porque es Dios y conoce lo que hace y atiende menos a nuestra voluntad que a la utilidad, aquellos que desean se cumpla su querer antes que el de Dios intentan inclinar a Dios sus deseos y no enderezan el suyo hacia Dios. Vergüenza da decirlo: más fácilmente agrada a tales hombres infieles, impíos y perversos el pantomimo que Dios" (Comentario al salmo 32,II, s.1,1)
Importancia de las circunstancias
"Pero lo corriente es que nos veamos forzados a constatar la diferencia entre la voluntad de Dios y la nuestra, no por una voz del cielo, ni por un profeta, ni por una revelación o sueño, ni por ese arrebato de la mente que llamamos éxtasis, sino por circunstancias ocasionales que nos reclaman un cambio de plan" (Carta 80, 3).
Vive según la verdad
"Llamó a lo mío mentira, y verdad a lo de Dios. Y así, cuando el hombre vive según la verdad, no vive según él mismo, sino según Dios, pues es Dios quien dijo: Yo soy la verdad. Pero cuando vive según él mismo, según el hombre, no según Dios, vive según la mentira. No se trata de que el hombre mismo sea la mentira, puesto que tiene por autor y creador a Dios, quien no es autor ni creador de la mentira. La realidad es que el hombre ha sido creado recto no para vivir según él mismo, sino según el que lo creó. Es decir, para hacer la voluntad de aquel con preferencia a la suya. Y el no vivir como lo exige su creación constituye la mentira" (La ciudad de Dios 14, 4,1)
La Escritura y la Voluntad de Dios
"Con razón nos hallamos bajo el firmamento nosotros a quienes se nos descubre la voluntad de Dios mediante las Escrituras" (Sermón 229R).
Camina con tu Dios
Con razón enderezan los rectos su corazón hacia Dios, con razón caminan con su Dios anteponiendo la voluntad del Señor a la suya y no presumiendo soberbiamente nada de sus propios méritos, pues se acordaron que en otro tiempo fueron tinieblas y ahora son luz en el Señor" (Comentario al salmo 111, 4).
El pensamiento de Dios
"Hombre soy y confieso ignorar lo que está escondido en el pensamiento de Dios. Sea lo que sea, es sin duda lo más justo, lo más sabio, lo más firmemente fundado con una incomparable excelencia sobre todos los juicios de los hombres" (Epístola 102,17).
La voluntad de Dios es dulce
"Son rectos de corazón los que hacen en esta vida la voluntad de Dios... Si la voluntad de Dios es dulce para ti cuando estás sano y amarga cuando estás enfermo, no eres de corazón recto. ¿Por qué? Porque no quieres encauzar tu voluntad en la voluntad de Dios, sino que pretendes torcer la de Dios a la tuya. La de Él es recta; la tuya, torcida. Tu voluntad debe ser encaminada a la de Dios, no torcer la tuya hacia la suya; así serás recto de corazón" (Comentario al salmo 35,16).
Dios siempre se sale con la suya
"Porque me ha oído en causas ocultas, y no precisamente porque mi demanda sea acreedora de su miramiento... En efecto, el ser poderoso, siempre se sale con la suya. Sale victorioso para que yo haga su voluntad, no la mía" (Anotaciones a Job, 9).
Ama la voluntad de Dios
"Donde se te presenta manifiesta la voluntad de Dios, es decir, donde está clara ámala. Amala cuando te amonesta claramente. Pero es igual cuando se te manifiesta claramente que cuando se presenta de forma oscura. La misma es cuando está al sol que cuando está a la sombra" (Sermón 45,3).
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