La enfermedad y la salud

"Daos cuenta lo que hace la enfermedad y la salud. Cuando estaban enfermos fueron tolerados; cuando se curaron fueron redimidos. De ahí que nosotros, hermanos, siempre que nos toque padecer tales cosas, callemos. Tengamos presentes dos cosas: o dice verdad o mentira. «¿Qué pasaría si él no lo dijera y yo lo hubiera hecho? Pero si no lo dice y en realidad obra mal, es de desear que lo diga, para quedar yo confundido porque lo hice: ésta es la misericordia de Dios. Si dice aquello que no hice, me alegraré en mi propia tranquilidad y me doleré de la enfermedad del hermano. Se calentó mi corazón dentro de mí. Ardió el corazón dentro de mí a causa del amor que tengo a mi hermano. Pero hay tiempo de hablar y tiempo de callar. Ahora no puedo hablar"
 (Sermón 16 A, 8).    

Dios te cuida

"¡Atended! Puse un candado en mi boca cuando el pecador se presentó contra mí. Se te presenta un malvado, te ultraja y dice contra ti lo que no has hecho. Tú pon un candado en tu boca. Dije, guardaré mis caminos para que mi lengua no sea falaz. Que hable él; tú oye y calla. Pueden suceder dos cosas: que diga verdad o que diga mentira. Si dice verdad, tú hiciste lo que dice; y quizá sea hasta un acto de misericordia. En el caso de que tú no quieras oír lo que hiciste, Dios, que tiene cuidado de ti, te dice mediante otro lo que hiciste, con el fin de que recurras a la medicina, confundido por el pudor. No devuelvas mal por mal; ignoras quién es el que te habla por él. Pero dado el caso de que te diga algo que hiciste, reconoce que has conseguido la misericordia de Dios; debes pensar que se te dijo, o bien porque te olvidaste, o bien para tu confesión. Si no lo hiciste: tu conciencia está libre" 
(Sermón 16 A, 7).    

Hablar de la Justicia

"Había querido exponeros algo de lo que había sido leído del santo profeta. Lo leído se refería al hombre que buscaba con qué sacrificios aplacaría a Dios: se le comunicó que Dios no buscaba de él otra cosa sino que hiciese el juicio y practicase la justicia, amase la misericordia y estuviese dispuesto a ir con el Señor su Dios. Entonces traté en cuanto pude sobre el juicio, y el sermón se alargó tanto que no quedó tiempo para considerar las otras cosas. Por lo cual prometí que hoy hablaría de la justicia. Quienes esperabais que os hablase del Evangelio no penséis que voy a defraudaros" 
(Sermón 49, 1).    

Apártate del Mal

"Misericordia mía y refugio mío, amparador mío y libertador mío. El combatiente se esfuerza mucho en el mundo teniendo la carne que codicia contra el espíritu. Pero ten lo que tienes. Porque llegará tiempo en el que conseguirás plenamente lo que quiere… ¿Cómo podrás obrar bien si no te apartas del mal? ¿Por qué intento que te vistas, cuando todavía despojas? ¿A qué pretendo que des, siendo así que aún robas? Apártate del mal y obra el bien. No llore primeramente el pobre oprimido por ti para que después se goce por ti. Apártate del mal y obra el bien. ¿En atención a qué galardón? Ahora luchas. Busca la paz y vete en pos de ella. Aprende; di: Misericordia mía y refugio mío., amparador mío y libertador mío, protector mío. (Siendo) amparador mío, no caeré; (siendo) libertador mío, no me atascaré; (siendo) protector mío, no seré herido. Protector mío, y en El esperé. En todas estas cosas, en todo mi trabajo, en todos mis combates, en todas mis dificultades, esperé en El; en Aquel que somete a mí mi pueblo. Ved que nuestra Cabeza habla con nosotros" 
(Comentario al salmo 143, 9).    

Juicio y Misericordia

"¿Pensáis que son despreciables las obras de misericordia? Me agrada hablar algo de ellas. Primeramente atended a esta sentencia, tomada de la santa Escritura que hace poco conmemoré: Se hará juicio sin misericordia a aquel que no hizo misericordia. Sin misericordia será juzgado el que no hizo misericordia antes de ser juzgado. Y después, ¿qué? ¿Qué sigue? La misericordia se encumbra sobre el juicio. ¿Qué es esto, hermanos: La misericordia se encumbra sobre el juicio? La misericordia se sobrepone al juicio. Es decir, en quien se encuentre la obra de misericordia, si por casualidad se tiene algo en el juicio por lo que debe ser castigado, se extingue como por ola de misericordia el fuego del pecado. La misericordia se encumbra sobre el juicio. Entonces ¿qué? ¿Dios es injusto cuando socorre a éstos, cuando los libra, cuando los perdona? No hay tal cosa. En esta ocasión es también justo, pues la misericordia no aparta de El la justicia, ni la justicia la misericordia. Ve si no es justo: "Perdona, y perdono; da, y doy." Ve si no es justo: Con la medida que midiereis seréis medidos. Por lo que dice: Con la medida, no ha de entenderse que se refiere a la misma clase de medida, sino a la misma medida o medición; así: Perdona, y perdono. ¿Hay en ti medida de perdón? Pues bien: en mí encontrarás medida para conseguir el perdón. ¿Hay en ti medida para dar lo que tienes? Encontrarás en mí medida de recibir lo que no tienes" 
(Comentario al salmo 143, 8).    

Dar y Perdonar

"Y, cuando peleas, puesto que al luchar peligras, di lo que sigue hallándote en peligro en el combate: Misericordia mía, no sea vencido. ¿Qué significa misericordia mía? ¿Que me suministras misericordia y en mí te muestras misericordioso? ¿O que me concediste que yo también sea misericordioso? Con ningún modo se vence mejor al enemigo que siendo misericordioso… Mas, cuando sucumbe la fragilidad humana por algunos engaños de él, entregúese a la humildad mediante la confesión y se ejercite en las obras de misericordia y de piedad, pues todos los pecados se borran cuando decimos con plena confianza y corazón sincero al que ve: Perdónanos, así como también perdonamos nosotros. Di de todo corazón, di con toda confianza, di seguro: Perdónanos, como también perdonamos nosotros; o: " No perdones si no perdonamos." Aun cuando no digas: "No perdones si no perdonamos", sin duda no perdona si no perdonamos, pues no ha de ser Dios prometedor mendaz para que tú seas pecador impune. ¿Quieres—dice—que yo perdone?  Perdona. Existe otra obra de misericordia. "¿Quieres que yo dé?" Da. En un mismo pasaje se consigna en el Evangelio: Perdonad, y se os perdonará. Dad, y se os dará. "Yo—dice—tengo algo contra ti; tú también tienes algo contra tu prójimo; perdona, y perdono. Tú me pides algo a mí; alguien te pide algo a ti; da, y doy." ¿Qué perdona? ¿Qué da? ¿No es la caridad? ¿Y cómo da la caridad si no es por el Espíritu Santo que nos ha sido dado? Luego si por las obras de misericordia se vence a nuestro enemigo, y no podemos tener obras de misericordia si no tenemos la caridad; y si no tenemos caridad si no la recibimos por el Espíritu Santo, pues El adiestra nuestras manos para la lucha, y nuestros dedos para la guerra, con razón decimos Misericordia mía a Aquel de quien tenemos el que seamos también nosotros misericordiosos, pues se hará juicio sin misericordia a aquel que no hizo misericordia"
 (Comentario al salmo 143, 7).    

Los Caminos del Señor

"Y alabaré tu nombre por tu misericordia y por tu verdad. Por estas dos cosas alabaremos, pues así se lee también en otro salmo: Todos los caminos del Señor son misericordia y verdad. Por estas dos cosas alabaremos: por tu misericordia y por tu verdad. Por la misericordia miraste al pecador, por la verdad le diste la promesa. Luego por tu misericordia y verdad te alabaré. Conforme a mis fuerzas, te devuelvo estas cosas que me diste obrando misericordia y verdad: misericordia socorriendo y verdad juzgando. Por ellas somos ayudados por Dios, por ellas merecemos a Dios. Luego con razón todos los caminos del Señor son misericordia y verdad. No hay otros caminos por los cuales venga a nosotros, no hay otros caminos por los que vayamos nosotros a El" 
(Comentario al salmo 137, 5).    

Cruel Misericordia

"Iban andando y lloraban al arrojar su simiente. ¿Por qué lloraban? Porque se hallaban entre infelices, y ellos lo eran también. Mejor es, hermanos míos, que no exista ningún desgraciado que tú hagas misericordia. Pues el que  desea que existan desgraciados para obrar él misericordia, posee una misericordia cruel, así como sería una cruel medicina si el médico desease que hubiese muchos enfermos para ejercer la medicina. Es preferible que todos estén sanos antes que se ejerza la medicina. Luego mejor es que todos reinen felices en la patria que haya algunos con quienes se emplee la misericordia. Con todo, mientras existan algunos con quienes se necesite ejercer la misericordia, no dejemos de sembrar en esta desgracia. Porque, si sembramos con llanto, recogeremos con gozo"
 (Comentario al salmo 125, 14).    

Todos Ricos y Todos Pobres

"Alguna vez también el rico es pobre y recibe algo del pobre. Se acerca un individuo, tanto más débil cuanto es más rico, a un río; si, desnudándose, atravesase el río, se enfriaría, enfermaría, moriría; se acerca un pobre robusto, traspasa al rico; dio al rico una limosna. Luego no penséis que únicamente son pobres aquellos que no tienen dinero. Ve en el individuo en qué cosa es cada uno pobre, porque quizás tú eres rico en lo que él es pobre, y, por tanto, tienes de qué prestarle. Quizás le prestes tus miembros, y esto es mucho más que si le dieses dinero. Necesita consejo: tú eres hombre de consejo; él es pobre; tú eres rico en cuanto al consejo. Ve que no trabajas ni pierdes nada; das el consejo y diste limosna. Ahora, hermanos míos, al hablaros, ante mí estáis como pobres, y, porque el Señor se dignó darme, os doy de ello a vosotros; así todos recibimos de Aquel que únicamente es rico. El Cuerpo de Cristo está constituido así; de este modo se unen y adunan los miembros comunes mediante la caridad y con el vínculo de la paz cuando cada uno ofrece lo que tiene al que carece de ello. Es rico por lo que tiene, es pobre por lo que carece.  Estimaos así, amaos así. No miréis únicamente por vosotros; atended a los indigentes que están junto a vosotros. Pero como en esta vida se llevan a cabo estas cosas con trabajos y miserias, no desfallezcáis. Sembráis con lágrimas, recogeréis con gozo" 
(Comentario al salmo 125, 13).    

Dar un vaso de agua

"Suponte que un hombre no tiene siquiera dos ochavos. ¿Hay algo más vil que podamos sembrar para recoger aquella mies? Lo hay. Cualquiera que diere un vaso de agua fría a título de discípulo, no perderá su recompensa. Un vaso de agua fría se consigue por menos de dos ochavos, no cuesta nada. Sin embargo, aunque no vale nada, uno lo tiene y otro carece de él. Si el que lo tiene lo diese al que carece de él, dio tanto, si dio de corazón lo que dio, cuanto dio la mujer dando los dos ochavos, cuanto dio Zaqueo dando la mitad de sus bienes. No añadió sin motivo de agua fría, declarando por esto que es pobre. Dijo un vaso de agua fría para que nadie se excuse de darlo por no tener leña para calentar el agua. Cualquiera que diese un vaso de agua fría a uno de mis pequeñuelos, no perderá su galardón. ¿Y si no tiene ni esto? Esté tranquilo; si carece de esto, paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Tema únicamente tenerlo y no darlo. Si lo tiene y no lo da, se congeló interiormente; aún no han sido desatados o disipados sus pecados como el torrente con el austro, porque su voluntad está helada. ¿Qué valen los bienes que poseemos? Teniendo un deseo ardiente, disuelto por el calor del austro, aunque no tenga nada, se le computa como dueño de todo"
 (Comentario al salmo 125, 12).    

La Buena Voluntad

"Como de nada sirve lo que tienes si te falta la buena voluntad; así, no te entristezcas porque no tengas, si tienes un buen deseo. Pues ¿qué siembras? La misericordia. ¿Qué recoges? La paz. ¿Por ventura dijeron los ángeles: Paz en la tierra para los hombres ricos? No; sino que dijeron: Paz en la tierra para los hombres de buena voluntad. Zaqueo tuvo un gran deseo, tuvo una gran caridad. Hospedó al Señor; le recibió con gozo; prometió dar la mitad de su patrimonio a los pobres y devolver el cuadruplo de lo que hubiera robado. Retuvo la mitad para sí con el fin de tener para pagar las deudas, no para seguir poseyendo. Tuvo un gran deseo; mucho dio, mucho sembró. Luego la viuda que dio dos ochavos, ¿sembró poco? ¿Qué digo? Tanto cuanto Zaqueo. Tenía menos haberes, pero igual voluntad. Entregó dos ochavos con el mismo amor con que Zaqueo entregó la mitad de su patrimonio. Si atiendes a lo que dieron, verás que es distinto; pero, si observas cómo lo dieron, percibirás que es igual. Ella dio cuanto tenía, él lo que poseía" 
(Comentario al salmo 125, 11).    

Vivifica y Perdona

"Señor—dice—, oye mi voz según tu misericordia y vivifícame según tu juicio. Dios quita primeramente, según su misericordia, la pena a los pecadores y después los vivifica según su juicio, porque no en vano se le dice en este orden: Te cantaré, ¡oh Señor! la misericordia y el juicio. Aun cuando al mismo tiempo de la misericordia no falte el juicio, del cual dice el apóstol San Pablo: Si a nosotros mismos nos juzgásemos, no seriamos juzgados por el Señor. Pero, cuando nos juzga el Señor, nos corrige para que no seamos condenados con el mundo; y su coapóstol San Pedro dice también: Tiempo es de que comience el juicio por la casa del Señor; y si primero por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no creen al Evangelio del Señor? Tampoco carecerá de misericordia el último tiempo del juicio, porque te coronará— dice el salmo—con compasión y misericordia. Sin embargo, hay un juicio sin misericordia, pero para los colocados a la izquierda, porque no hicieron misericordia"
 (Comentario al salmo 118 29, 6).