La voz que clama en el desierto

"Le respondieron: —Entonces, ¿quién eres tú? —Yo soy, dijo, la voz del que clama en el desierto: «Preparad los caminos al Señor.» La voz que clama en el desierto, la voz del que rompe el silencio. Preparad los caminos al Señor; como si dijera: 'mi sonido va dirigido a hacer que él entre en los corazones; pero no se dignará venir al lugar donde yo quiero introducirlo a no ser que le preparéis el camino'. ¿Qué significa: 'Preparad el camino', sino: 'suplicad lo que es debido'? ¿Qué significa Preparad el camino, sino: tened pensamientos de humildad? Recibid de él el ejemplo de humildad” 
(Sermón 293, 3).

Bautizaba en señal de penitencia

"¿Qué representa Juan? ¿A qué su aparición aquí? ¿Por qué fue enviado delante?... Si se compara a Juan con los demás hombres, él supera a todos, pues no le supera más que el Dios hombre. Juan fue enviado por delante del Señor. Era tal su excelencia, tal la gracia presente en él, que fue considerado como el Cristo... Habiendo advertido en él gracia tan grande, dado que bautizaba en señal de penitencia y preparaba el camino al Señor, cual ingeniero enviado delante, los judíos le enviaron una embajada”
 (Sermón 289, 2‑4).

Se enciende en la fuente de la luz

"¿Cómo cubrió de confusión a sus enemigos por medio de la lámpara? Considerad antes lo que dije, a saber: que la lámpara fue encendida en la fuente de la luz. Lo atestigua el mismo Juan: Nosotros, dijo, hemos recibido de su plenitud. Tanto destacaba Juan por su excelencia, que fue considerado no ya como el precursor de Cristo, sino como el mismo Cristo. Si la lámpara hubiese estado apagada o ennegrecida por el humo de la soberbia cuando llegaron a él los judíos para preguntarle: Tú, ¿quién eres? ¿Eres el Cristo, o Elías, o un profeta?, él hubiese respondido: «Lo soy.» Habría hallado el momento oportuno para su jactancia al atribuirle el error de los hombres un falso honor. ¿Acaso hubiera tenido que esforzarse en convencerles de lo que se anticipaban a decirle quienes le interrogaban? Pero él, como humilde, fue enviado a preparar el camino al excelso; por eso era amigo del esposo: porque era siervo que reconocía al Señor" 
(Sermón 308 A, 2).

Buscaba la gloria del juez

"Ha oído decir vuestra santidad con muchísima frecuencia, y lo sabe muy bien, que Juan el Bautista, cuanto más egregio entre los nacidos de mujer y más humilde en el conocimiento del Señor, fue tanto más merecedor de la amistad del Esposo, amante apasionado del Esposo, no de sí mismo. Buscaba siempre no su gloria, sino la de su Juez, a quien precedía como heraldo. A los antiguos profetas les fue concedido predecir lo futuro sobre Cristo, pero a éste mostrarlo con el dedo. Así como ignoraron a Cristo antes de su venida quienes se mostraron incrédulos a los profetas, del mismo modo lo ignoran quienes lo tienen a la vista. Primero vino oculto y humilde, y tanto más oculto, cuanto más humilde; pero menospreciaron los hombres por su soberbia la humildad de Cristo, clavaron en una cruz a su Salvador y lo convirtieron en su propio juez" 
(Comentario al Evangelio de Juan 4, 1).

Enviado delante de él

"La festividad del día de hoy, en su regreso anual, nos trae a la memoria que el precursor del Señor nació de forma admirable antes que el Admirable mismo. Es conveniente que, sobre todo hoy, reflexionemos sobre este nacimiento y lo alabemos. Con esta finalidad se ha dedicado al milagro una fecha anual, para que el olvido no borre de nuestros corazones los beneficios de Dios y las maravillas del Excelso. Juan,  pues, el precursor del Señor, fue enviado delante de él, pero fue hecho por él. Todas las cosas fueron hechas por ella y sin ella nada se hizo. Delante del hombre Dios fue enviado un hombre que reconociera a su Señor y anunciara a su creador, distinguiéndolo con la mente e indicándolo con el dedo cuando él estaba ya en la tierra. De Juan son aquellas palabras que muestran al Señor y le rinden testimonio: He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo" 
(Sermón 288, 1).

Juan bautiza a Cristo

Así, pues, repito, Juan bautiza a Cristo, el siervo al Señor, la voz a la Palabra. Recordad: Yo soy la voz del que clama en el desierto; recordad también: la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Juan, vuelvo a repetir, bautiza a Cristo, el siervo al Señor, la voz a la Palabra, la criatura al Creador, la lámpara al Sol, pero al Sol que creó a este sol; el Sol de quien se dijo: Ha salido para mí él sol de justicia, y mi salud está en sus alas… ¡Gran confesión! ¡Segura profesión de la lámpara al amparo de la humildad! Si ella se hubiese envalentonado contra el sol, rápidamente la hubiera apagado el viento de la soberbia. Esto es lo que el Señor previo y lo que nos enseñó con su bautismo… Este gran hombre reconoce la grandeza del Señor en su pequeñez; reconoce el hombre a quien había venido como hombre Dios"
 (Sermón 292, 4).

Sé de qué luz estoy hablando

"Esto dice el Señor de Juan: El era una lámpara que arde y resplandece, y vosotros quisisteis regocijaros momentáneamente a su luz. ¿Qué dice, en cambio, el evangelista Juan de él? Hubo un hombre enviado por Dios cuyo nombre era Juan; él vino para ser testimonio, para dar testimonio de la luz; pero no era él la luz. ¿Quién? Juan Bautista. ¿Quién lo dice? Juan el evangelista: No era él la luz, pero vino para dar testimonio  de la luz. Tú dices: «No era él la luz del mismo de quien dice la misma luz: Era una lámpara que ardía y resplandecía. Pero yo sé, dice, de qué luz estoy hablando; se  en comparación de qué luz no es luz la lámpara.» Escucha lo que sigue: Existía la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. Juan no alumbra a todo hombre, sí Cristo. Juan reconoció que era una lámpara para que no lo apagase el viento de la soberbia. Una lámpara puede encenderse y apagarse. La Palabra de Dios no puede apagarse, pero sí la lámpara" 
(Sermón 289, 4).

La lámpara y el día

“San Juan el Bautista, no el evangelista, fue enviado delante de Cristo para prepararle sus caminos. Este es el testimonio de Cristo acerca de Juan: Entre los nacidos de mujer no ha surgido nadie más grande que Juan Bautista. El testimonio de Juan acerca de Cristo es el siguiente: Quien viene detrás de mí es mayor que yo, y yo no soy digno de desatar la correa de su calzado. Consideremos ambos testimonios: el que dio el Señor al siervo y el del siervo al Señor. ¿Cuál es el testimonio del Señor respecto al siervo? Entre los nacidos de mujer no ha surgido nadie mayor que Juan Bautista. ¿Cuál es el del siervo sobre el Señor? Quien viene detrás de mí es mayor que yo. Si, pues, entre los nacidos de mujer no ha surgido otro mayor que Juan Bautista, ¿qué puede ser quien es mayor que él? Juan era un gran hombre, pero un hombre; Cristo es mayor que Juan, porque es Dios y hombre. Ambos nacieron de forma maravillosa, tanto el heraldo como el juez, la lámpara y el día, la voz y la Palabra, el siervo y el Señor… Antes bien, reconoció lo que era con gran provecho para sí, para humillarse cual siervo a los pies del Señor y ante la correa de su calzado, para que el viento de la soberbia no apagase la lámpara"
 (Sermón 290, 1).

Juan, amigo del esposo

"Estaba Juan y dos de sus discípulos. He aquí dos discípulos de Juan. Como Juan era amigo del Esposo, no buscaba su gloria, sino que daba testimonio de la verdad. ¿Intentó, por ventura, retener con él a sus discípulos para que no fuesen en pos del Señor? Mas bien muestra él a sus discípulos a quien deben seguir. Los discípulos le tenían a él por el Cordero, y díceles: ¿Qué es lo que de mí pensáis? Yo no soy el cordero. Mirad: ese es el Cordero de Dios, del cual ya había dicho antes: He aquí el Cordero de Dios. Pero ¿qué bien nos trae el Cordero de Dios? He ahí, dice, el que borra el pecado del mundo. Oído esto, van tras de Él los dos que estaban en compañía de Juan" 
(Comentario al Evangelio de Juan 7, 8). 

Juan nace por Cristo

“Cosa grandiosa: Cristo nace después de Juan y, sin embargo, Juan nace por Cristo. En efecto, todo fue  hecho por ella, y sin ella no se hizo nada. ¿Para qué, pues, vino Juan? Para mostrar el camino de la humildad, a fin de que disminuyese la presunción humana y aumentase la gloria divina. Llegó, pues, Juan, grande él recomendando al Grande; vino Juan, medida del hombre. ¿Qué significa «medida del hombre»? Ningún hombre podía ser más que Juan; quien fuera más que Juan, ya era más que hombre. Si la grandeza humana había alcanzado sus límites en Juan, no puedes hallar ya un hombre mayor; y, sin embargo, lo has encontrado. Confiesa a Dios, a quien efectivamente pudiste encontrar mayor que el hombre. Juan es hombre y hombre en Cristo; pero Juan es solamente hombre; Cristo, Dios y hombre. En cuanto es Dios, Él hizo a Juan; en cuanto hombre, nació después que Juan" 
(Sermón 293 A, 3)

El humilde precursor

"Nadie más humilde que el mismo precursor. El mérito más grande de Juan es, hermanos míos, este acto de humildad. Pudo inducir a error a los hombres y pasar por el Cristo y considerarle como el Cristo (tan grande era la gracia que había recibido y tan eminente su grandeza) y, sin embargo, abiertamente declara que él no es el Cristo. Respétese al humilde del cual es Juan precursor, para que no se le experimente como excelso, y del que será precursor Elías" 
(Comentario al Evangelio de Juan 4, 6).

Da Testimonio de Cristo

Agradó a Dios su disposición de dar testimonio de Cristo, a pesar de ser un hombre de gracia tan elevada que podía pasar por ser el Cristo… Por esta razón, el día a punto de llegar mandó delante la lámpara. Envió por delante a los corazones de los fieles la lámpara para confundir los corazones de los infieles. He preparado, dijo, una lámpara para mi Cristo. Dios Padre, hablando por boca del profeta, dijo: He preparado una lámpara para mi Cristo: Juan, pregonero del Salvador; precursor del juez que está para llegar; amigo del futuro esposo. He preparado, dijo, una lámpara a mi Cristo. ¿Por qué la has preparado? Llenaré de confusión a sus enemigos; mas sobre él florecerá mi santificación"
(Sermón 293, 4)