Estamos allí con Él

“Como Él ascendió sin apartarse de nosotros, de idéntica manera también nosotros estamos ya con Él allí, aunque aún no se haya realizado en nuestro cuerpo lo que tenemos prometido. Él ha sido ensalzado ya por encima de los cielos; no obstante, sufre en la tierra cuantas fatigas padecemos nosotros en cuanto miembros suyos. Una prueba de esta verdad la dio al clamar desde lo alto: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y al decir: Tuve hambre, y me disteis de comer. ¿Por qué nosotros no nos esforzamos en la tierra por descansar con Él en el cielo sirviéndonos de la fe, la esperanza, la caridad, que nos une a Él? Él está allí con nosotros; igualmente, nosotros estamos allí con Él. Él lo puede por su divinidad, su poder y su amor; nosotros, aunque no lo podemos en virtud de la divinidad como Él, lo podemos, no obstante, por el amor, pero amor hacia Él” 
(Sermón 263 A, 1).

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